
Al terminar el desengrase, CAMPANIX no deja la cocina vacía de papeles. Te entregamos un informe fotográfico con vistas del antes y del después, una relación detallada de lo limpiado (filtros de lamas, bandejas, plenum y conductos) y el certificado correspondiente. En las cocinas del Port de Sant Feliu o del Club Nàutic, donde el aire cargado de sal come el galvanizado, anotamos también el estado real del metal: picaduras en juntas, óxido blanco en tornillería o codos que asoman a cubierta.
La norma UNE 100165 marca cómo se limpian los sistemas de extracción, pero en esta zona hay matices. El vapor del pescado emulsiona la grasa y la mete varios metros tubo adentro, lejos de la costra seca de una parrilla. Por eso el registro incluye qué tramo vertical está afectado y cuándo toca la siguiente visita. Tener este dossier a mano evita sustos cuando inspectores o aseguradoras preguntan; es el papel que demuestra que tu instalación respira bien pese al levante y la tramuntana.
En qué momento te piden el certificado de limpieza de la campana en una cocina del puerto
El papel no siempre llega por la misma puerta. Sanidad puede aparecer sin avisar en el Passeig del Mar o cerca de la Confraria, y te pide ver que todo está desengrasado. También lo reclaman las aseguradoras al renovar la póliza, porque un conducto sucio es un riesgo de incendio real. Y sale a la luz en los traspasos: quien compra el local quiere garantías de que el sistema funciona antes de firmar.
En Sant Feliu estas visitas caen, casi seguro, entre marzo y junio. Justo cuando la cocina arranca motores para temporada. Si esperas a ese momento, improvisar una limpieza profunda es imposible: no hay hueco con el servicio a tope. Además, aquí el aire salino y la humedad de la lonja picaron el metal mucho antes que en otras zonas; limpiar solo grasa no basta si el galvanizado ya tiene óxido blanco.
La solución es tener el certificado guardado antes de que nadie lo exija. Por eso conviene programar el trabajo a fondo durante la parada invernal, cuando locales como los de Vilartagues o el centro están cerrados. Así llegas a Semana Santa con la instalación revisada, fotos de antes y después y el informe técnico bajo el brazo. Consulta cómo trabajamos en desengrase industrial.
La UNE 100165 y los registros del conducto de extracción
La UNE 100165 es la referencia técnica para dejar un sistema de extracción como toca. En la práctica, esto obliga a que el conducto tenga registros accesibles: aberturas en cada cambio de dirección y en los tramos horizontales. Sin esos puntos de acceso, el cepillado es imposible. Aquí en el casco antiguo de Sant Feliu de Guíxols, muchas fincas con conductos que suben por patios interiores no tienen esas tapas. Lo normal en nuestra primera intervención es abrirlas y sellarlas después correctamente, adaptando lo que ya está construido.
No vale mirar el calendario para fijar la frecuencia; manda el uso real de la cocina. Si asamos pescado de la llotja, el vapor emulsiona la grasa y la arrastra varios metros tubo adentro, lejos de esa costra seca típica de una parrilla de carne. Además, el aire salino del puerto pica las juntas antes de tiempo, así que revisamos el estado del metal mientras limpiamos. Para saber qué te toca ahora mismo, llama al 690 22 09 44 o consulta en nuestro contacto.
El cuaderno de limpiezas que se revisa en una cocina del Passeig del Mar
El cuaderno de limpiezas es tu mejor aliado cuando entra el inspector. Anota ahí la fecha exacta, quién limpió qué pieza a pieza (filtros de lamas, plenum, conductos y bandejas), el estado en que estaba el metal y cuándo toca volver. Guárdalo junto al resto de documentación de autocontrol de la cocina; así no pierdes tiempo buscando papeles entre fogones mientras alguien espera.
En cocinas del Passeig del Mar o del puerto, ese registro tiene otra utilidad clave: ver cada cuánto cambias los filtros. Aquí el aire llega cargado de humedad y cloruros todo el año, y el vapor de suquets y frituras deja una película pegajosa que corroe las uniones antes que una costra seca. Un filtro aguanta la mitad que en interior. Si ves óxido blanco en juntas o tornillería, es señal de que toca intervención. Consulta cómo trabajamos la zona en Sant Feliu de Guíxols para entender por qué este control marca la diferencia entre un arreglo menor y una rotura cara.
Fotos del interior del conducto: la prueba que no da una factura
Una factura te dice cuánto has pagado, pero no te cuenta cómo ha quedado la instalación por dentro. En una cocina a pie de puerto como las del Passeig del Mar o la Rambla Antoni Vidal, el vapor del pescado y los cloruros del aire dejan una película pegajosa que avanza varios metros hacia el interior del conducto. Por eso, al cerrar cada intervención en CAMPANIX, entregamos un dossier con imágenes de antes y después: se aprecia claramente la grasa acumulada en el arranque del tubo, el estado real del plenum, las lamas vistas desde su cara trasera y las juntas metálicas del tramo que sale a cubierta.
Esas fotos son tu mejor argumento cuando aparece una duda técnica. Si un inspector visita el local o necesitas reclamar ante un perito, poder señalar con el dedo la diferencia entre el óxido blanco incipiente en la tornillería y el metal limpio permite resolver la situación en cinco minutos, sin interpretaciones subjetivas. No es solo retirar suciedad; es documentar el estado del galvanizado para entender cuándo toca la próxima limpieza, especialmente en zonas con mucha humedad como Tueda de Mar o Vilartagues. Puedes ver más detalles de este proceso en nuestra sección de servicios.
Qué mira una inspección en la extracción de un local del casco antiguo de Guíxols
Al revisar una cocina del casco antiguo, lo primero que salta a la vista es el estado del filtro de lamas. Si está incompleto o gotea grasa sobre la plancha y la freidora, el problema ya está servido. En calles estrechas como el carrer dels Especiers o el carrer Major, el espacio escasea y el tubo suele arrancar pegado a los fuegos, acumulando humo si las cubetas de recogida están saturadas. También se comprueba que existan registros accesibles en el conducto; sin ellos, limpiar un tramo vertical que sube por patio interior hasta cubierta se vuelve imposible para quien no tiene equipo específico.
Aquí el aire llega cargado de humedad y cloruros todo el año, algo que acelera el óxido blanco en juntas y tornillería frente a cocinas de interior. Además, al trabajar mucho pescado de lonja, el vapor emulsiona la grasa creando una película pegajosa que viaja varios metros tubo adentro, lejos de la costra seca típica de una parrilla. Casi todo lo que detecta una inspección rutinaria se resuelve con una limpieza puntual conforme a la norma UNE 100165 y un juego de filtros en buen estado. No hace falta cambiar la instalación entera; solo hay que retirar lo acumulado antes de que el metal ceda. Consulta cómo adaptamos estos mantenimientos a tu ritmo de temporada en nuestra página de servicios.
El histórico del metal en una instalación a treinta metros del agua
En Sant Feliu, cuando se levanta el informe de la intervención, hay un apartado que en una cocina de interior resultaría irrelevante pero que aquí es obligatorio. Se detallan las picaduras del galvanizado, el estado de las juntas y soldaduras del canal perimetral, y cómo aguanta la tornillería del tramo exterior. No es un capricho; a treinta metros del mar, el óxido blanco aparece antes de lo que cabría esperar, especialmente en los conductos verticales que suben por patios antiguos o rematan en turbinas expuestas al levante.
Un solo documento dice poco. El valor real surge al comparar dos o tres visitas seguidas, porque ahí se ve la velocidad con la que avanza la corrosión sobre el metal. Con ese histórico delante, puedes decidir con margen si te conviene cambiar un filtro de lamas gastado por uno de inoxidable o reforzar un tramo concreto, evitando sustos durante la temporada alta de Semana Santa a octubre.
Si quieres saber qué tal está tu instalación ahora mismo, pide una revisión desde /contacto/ antes de que llegue la próxima campaña.